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Todo, lo profundo (20 de agosto)

No son los ojos, es la mirada.
No es la boca, es la sonrisa.
No son los labios, son los besos.

No son las manos, son las caricias.
No son los brazos, son los abrazos.
No es el pecho, son los latidos.

No es el cuerpo, es el alma.
Sos vos, es como me hacés sentir cuando estamos juntos.

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Yo quería (19 de agosto)

Quería adornar tu cabello
De margaritas y amapolas
Ponerte una corona de claveles
Y elevarte hasta el firmamento.

Quería trazar líneas de besos
Entre tus pecas dispersas
Dibujar con mis labios
En el lienzo de tu cuerpo.

Quería dedicarte una y todas
Las tantas cartas sin destinatario que tengo.
Que cada letra que hiciera latir mi corazón
Fuera únicamente por tu belleza.

Yo quería tantas cosas,
Pero todas solo a tu lado.
Y hoy vivo con el recuerdo aplastante
De todos los sueños que murieron antes de nacer.

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Desaparecer (18 de agosto)

Vámonos
Del pueblo, del país, de la galaxia.
Seamos dos estrellas fugaces
Que dejan su estela por donde pasan.

Perdámonos
Yo en tus ojos y vos en los míos
Cómo si la Vía Láctea hubiera aparecido
En medio de la autopista.

Fundámonos
En un abrazo que sea eternidad.
Con cometas y luceros revoleando
Mientras danzamos de estrella en estrella.

Vivamos
De la mano, hasta el borde del universo
Que no quiero perder ni un centímetro de la galaxia
Mientras la recorremos lado a lado.

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No volvás donde fuiste feliz (17 de agosto)

Volvés y el aliento húmedo te golpea.
Estás y no estás.
Lo que hay es una bruma de nostalgia
y un vacío lleno de otra gente.

Está ahí. El lugar y su aura
pero estás solo, otra vez.
La soledad te aplasta el pecho
y caminás con la cabeza abajo.

No hay sonrisas conocidas
Ningún par de brazos te esperan para estrecharte
Y solo la melancolía camina a tu lado.

No es tu lugar
No hay nada para vos.
Nadie a quien amaste
Nadie a quien hiciste reír.

Ya no querés estar aquí
porque el recuerdo es más insoportable
que la necesidad.

Y sabés, desde el primer instante
que cada paso te desgarrará un poco más
Porque el lugar en el que fuiste feliz
ahora sólo existe entre la ausencia y los recodos de tu nostalgia.

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La suma de todos mis miedos (16 de agosto)

Yo soy la suma de todos mis miedos:
al abandono, al fracaso, al olvido.
Vos sos la suma de toda mi valentía:
a la compañía, al valor, al amor.

Yo soy la suma de todos mis miedos,
de todos mis amaneceres callados, de todas mis noches en llanto.
Vos sos la suma de todas las alegrías,
de todas las noches de ensueño, de todos los amaneceres plateados.

Yo soy la suma de todos mis miedos
los miedos que se esfuman cuando estás a mi lado.
Vos sos la suma de toda mi vida,
la vida que crece cuando siento tu abrazo.

Cuando cae por fin el otoño, puedo agradecer sonriendo
por haber sumado todos mis miedos
y que aún así fueran tan pequeños
que una sola de tus sonrisas
los esfumó al sentir nuestros corazones latiendo.

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Que queme (15 de agosto)

Dejá que te queme:
La soledad, el miedo, la tristeza.
Que te consuma desde las entrañas
y arañe cada centímetro de tu piel.

Dejá que te queme:
El adiós, la desilusión, la ruptura.
Que arda en tu alma
una sensación de abandono inexplorado.

Dejá que te queme:
La desesperanza, el desamor, la autocompasión.
Que encienda en tu cerebro
una rabia que marchita.

Dejá que te queme
para que te cauterice todas las heridas.
Todas las que te hiciste; todas las que te hicieron

Y que cuando te consuma hasta el final
alcés el vuelo, renacida, para adentrarte hasta el sol
que te queme con un poder que ahora será tuyo.

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Lamento (14 de agosto)

Lamento mi impaciencia
de tenerte en mi vida al máximo.
Mi férrea decisión
de que no quería a nadie más, nunca más.

Lamento mi debilidad
de no ser suficiente para vencer tu miedo.
Mi falta de estatura
Para estar a tu altura.

Lamento mi insistencia
De hablarte, de buscarte y verte.
Mi poca comprensión
de que a veces tu soledad era el mejor regalo que te podía hacer.

Lamento mi poca valentía
De decirte “no” cuando quisiste volver.
Mi paso en falso
de ilusionarte cuando no creía que lo lograríamos.

Y de todo, lamento seguir soñando con vos.
No entender como el futuro cambió de color
y no saber cómo planear un nuevo mañana
cuando todos los que sumaba
Tenían tu rostro al amanecer.

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